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“El sistema sanitario es una verdadera mafia que crea
enfermedades y mata por dinero y poder” (Guislaine Lanctôt, la doctora autora del best seller mundial “La mafia médica”)

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Ghislaine Lanctôt ha ejercido la Medicina durante 27 años. Ahora no ejerce… aunque quisiera. ¿El motivo? Hace ocho años la retiraron la licencia de médico. ¿Por qué? Por publicar “La mafia médica” (Ed. Vesica Piscis) ¿Y qué contiene ese libro para que haya provocado tal sanción? Pues -como fácilmente se entiende a juzgar por el título- una descripción exhaustiva del “sistema de enfermedad” -y no sanitario- que actualmente existe.

El mercado farmacéutico mueve unos 200.000 millones de dólares al año. Un monto superior a las ganancias que brindan la venta de armas. Por cada dólar invertido en la fabricación de un medicamento se obtienen mil en el mercado. Este mercado, además, es uno de los más monopolizados del planeta, ya que sólo 25 corporaciones copan el 50 por ciento del total de ventas.

Este mercado, además, es uno de los más monopolizados del planeta, ya que sólo 25 corporaciones copan el 50 por ciento del total de ventas. De ellas, las seis principales compañías del sector –Bayer, Novartis, Merck, Pfizer, Roche y Glaxo- suman anualmente miles de millones de dólares de ganancias, a lo que hay que añadir más todavía, dado que todos los grandes grupos farmacéuticos son también potencias de las industrias química, biotecnológica o agroquímica. Todo ello, y su imparable avidez por seguir haciendo dinero y creciendo cual un parásito destructivo, hace que las multinacionales del sector, haciendo gala de una total impunidad, se desentiendan de su verdadero cometido, la salud, y no reparen en aplastar a competidores menores, atacar a gobiernos débiles que intenten enfrentarlas y, lo que es peor, mantener precios prohibitivos para las poblaciones de escasos recursos y a la vez fabricar productos que en muchísimos casos terminan envenenando a los eventuales pacientes. Sobrados ejemplos hay en ese sentido.

Uno de ellos tuvo como protagonista a Merck, uno de los gigantes farmacéuticos que se vio obligado a retirar del mercado a una de sus estrellas, el antiinflamatorio Vioxx (rofexocib), cuya venta le reportaba 2.500 millones de dólares al año. Pero hasta que Merck retiró ese medicamento fue demasiada la sordera, la negligencia y la falta de ética frente a las constantes advertencias sobre los riesgos cardiovasculares que producía. Actualmente, ese fármaco podría causarle a Merck muchas más pérdidas que su retiro de las ventas. En Estados Unidos, la compañía fue declarada responsable de la muerte de Robert Ernst y obligada a pagarle a su viuda 253,4 millones de dólares, pero se encuentran pendientes de resolución unas 5.000 denuncias, y puede suceder que la compañía farmacéutica tenga que desprenderse finalmente de entre 18.000 y 50.000 millones de dólares. Sin embargo no sólo Merck fue el responsable de la negligencia, sino que un organismo como la Agencia para las Drogas y los Alimentos (FDA-Foods and Drugs Agency), el ente gubernamental norteamericano que supuestamente debe velar por la salud y la alimentación de los contribuyentes, también es corresponsable.

Desde el año 2002 se sabía que el Vioxx aumentaba la posibilidad de generar infartos al corazón o problemas similares, por lo que corrieron las sospechas: ¿apoyó Merck algunos trabajos o investigaciones de la FDA, o hubo algún tipo de contraprestación? Nada de ello resultaría extraño, si nos atenemos a los antecedentes de la FDA en el juego de intereses con que son favorecidos los grandes grupos químico-farmacéuticos, y de los que nos ocupamos en notas anteriores. Lo cierto es que Merck no retiró al Vioxx del mercado hasta el año 2004, un retraso inexplicable ya que eran demasiadas las evidencias de múltiples efectos cardiovasculares adversos del fármaco, y una falta de respuesta rápida incomprensible en una compañía fundada hace 340 años.

farmafia

La conclusión no es tan difícil: las ventas del producto fueron más importantes que sus efectos adversos.

El ganador del Premio Nobel de Medicina Richard J. Roberts denuncia en la siguiente entrevista la forma en la que operan las grandes farmacéuticas dentro del sistema capitalista, anteponiendo los beneficios económicos a la salud y deteniendo el avance científico en la cura de enfermedades porque curar no es tan rentable como la cronicidad.

La entrevista apareció en el diario español La Vanguardia:

¿La investigación se puede planificar?

– Si yo fuera ministro de Sanidad o el responsable de Ciencia y Tecnología, buscaría a gente entusiasta con proyectos interesantes; les daría el dinero justo para que no pudieran hacer nada más que investigar y les dejaría trabajar diez años para sorprendernos.

– Parece una buena política.

– Se suele creer que, para llegar muy lejos, tienes que apoyar la investigación básica; pero si quieres resultados más inmediatos y rentables, debes apostar por la aplicada…

– ¿Y no es así?

– A menudo, los descubrimientos más rentables se han hecho a partir de preguntas muy básicas. Así nació la gigantesca y billonaria industria biotech estadounidense para la que trabajo.

– ¿Cómo nació?

– La biotecnología surgió cuando gente apasionada se empezó a preguntar si podría clonar genes y empezó a estudiarlos y a intentar purificarlos.

– Toda una aventura.

– Sí, pero nadie esperaba hacerse rico con esas preguntas. Era difícil obtener fondos para investigar las respuestas hasta que Nixon lanzó la guerra contra el cáncer en 1971.

– ¿Fue científicamente productiva?

– Permitió, con una enorme cantidad de fondos públicos, mucha investigación, como la mía, que no servía directamente contra el cáncer, pero fue útil para entender los mecanismos que permiten la vida.

– ¿Qué descubrió usted?

– Phillip Allen Sharp y yo fuimos premiados por el descubrimiento de los intrones en el ADN eucariótico y el mecanismo de gen splicing (empalme de genes).

– ¿Para qué sirvió?

– Ese descubrimiento permitió entender cómo funciona el ADN y, sin embargo, sólo tiene una relación indirecta con el cáncer.

– ¿Qué modelo de investigación le parece más eficaz, el estadounidense o el europeo?

– Es obvio que el estadounidense, en el que toma parte activa el capital privado, es mucho más eficiente. Tómese por ejemplo el espectacular avance de la industria informática, donde es el dinero privado el que financia la investigación básica y aplicada, pero respecto a la industria de la salud… Tengo mis reservas.

– Le escucho.

– La investigación en la salud humana no puede depender tan sólo de su rentabilidad económica. Lo que es bueno para los dividendos de las empresas no siempre es bueno para las personas.

– Explíquese.

– La industria farmacéutica quiere servir a los mercados de capital…

– Como cualquier otra industria.

– Es que no es cualquier otra industria: estamos hablando de nuestra salud y nuestras vidas y las de nuestros hijos y millones de seres humanos.

– Pero si son rentables, investigarán mejor.

– Si sólo piensas en los beneficios, dejas de preocuparte por servir a los seres humanos.

– Por ejemplo…

– He comprobado como en algunos casos los investigadores dependientes de fondos privados hubieran descubierto medicinas muy eficaces que hubieran acabado por completo con una enfermedad…

– ¿Y por qué dejan de investigar?

– Porque las farmacéuticas a menudo no están tan interesadas en curarle a usted como en sacarle dinero, así que esa investigación, de repente, es desviada hacia el descubrimiento de medicinas que no curan del todo, sino que hacen crónica la enfermedad y le hacen experimentar una mejoría que desaparece cuando deja de tomar el medicamento.

– Es una grave acusación.

– Pues es habitual que las farmacéuticas estén interesadas en líneas de investigación no para curar sino sólo para convertir en crónicas dolencias con medicamentos cronificadores mucho más rentables que los que curan del todo y de una vez para siempre. Y no tiene más que seguir el análisis financiero de la industria farmacológica y comprobará lo que le digo.

– Hay dividendos que matan.

– Por eso le decía que la salud no puede ser un mercado más ni puede entenderse tan sólo como un medio para ganar dinero. Y por eso creo que el modelo europeo mixto de capital público y privado es menos fácil que propicie ese tipo de abusos.

– ¿Un ejemplo de esos abusos?

– Se han dejado de investigar antibióticos porque son demasiado efectivos y curaban del todo. Como no se han desarrollado nuevos antibióticos, los microorganismos infecciosos se han vuelto resistentes y hoy la tuberculosis, que en mi niñez había sido derrotada, está resurgiendo y ha matado este año pasado a un millón de personas.

– ¿No me habla usted del Tercer Mundo?

– Ése es otro triste capítulo: apenas se investigan las enfermedades tercermundistas, porque los medicamentos que las combatirían no serían rentables. Pero yo le estoy hablando de nuestro Primer Mundo: la medicina que cura del todo no es rentable y por eso no investigan en ella.

– ¿Los políticos no intervienen?

– No se haga ilusiones: en nuestro sistema, los políticos son meros empleados de los grandes capitales, que invierten lo necesario para que salgan elegidos sus chicos, y si no salen, compran a los que son elegidos.

– De todo habrá.

– Al capital sólo le interesa multiplicarse. Casi todos los políticos – y sé de lo que hablo- dependen descaradamente de esas multinacionales farmacéuticas que financian sus campañas. Lo demás son palabras…

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Experimentos en animales

La compañía Procter & Gamble (P&G) –dedicada a la creación y comercialización de productos que van desde jabones, champús y detergentes a diversos cosméticos y elementos femeninos como toallas higiénicas y tampones, y que no hace mucho extendió su accionar al rubro farmacéutico- al igual que Nestlé y Colgate-Palmolive está siendo acusada en los últimos tiempos de llevar a cabo crueles experimentos de laboratorio con animales, ya sea para probar químicos, cosméticos o alimentos balanceados. Procter & Gamble es acusado por varias organizaciones protectoras de animales de realizar experimentos dolorosos, invasivos y letales en perros, gatos y otras mascotas. Algunos de los que se mencionan son alergias severas inducidas en cachorros Siberian Husky y gatos muertos en experimentos abdominales invasivos. A su vez PETA (People for Ethical Treatment for Animals)  logró introducirse en uno de los laboratorios de IAMS, empresa adquirida en 1999 por P&G, y declaró haber encontrado perros que se habían vuelto locos tras un intenso confinamiento en jaulas con barrotes que tenían escasas dimensiones, otros a los que les habían extirpado las cuerdas vocales y algunos animales languideciendo en sus jaulas, abandonados y sufriendo horrores, sin asistencia veterinaria.

Los experimentos –denunciados en varias oportunidades y que motivaron que activistas de varios países, encabezados por “Uncaged”, realizaran un día de boicot a P&G en mayo de 2005, repitiéndolo exactamente un año después- incluyen la quema de la piel de los animales con ácidos, introducirles polvos en los ojos y otras lindezas por el estilo. Todo en nombre de la ciencia, por supuesto. Por su parte, Nestlé, Purina y Petcare lleva experimentando desde 1926 en un complejo ubicado en Saint Louis, Missouri (casualmente vecinos de Monsanto), donde alojan a alrededor de 600 perros y 500 gatos en trece edificios. Ellos mismos publican sus experimentos –entre los que figuran ciertos estudios en los que inducen fallos renales en perros y otros animales para después experimentar su cura con una dieta baja en proteínas- en periódicos científicos, con el fin de engordar las carreras y currículums de sus investigadores. En cuanto a Colgate-Palmolive, realiza sus pruebas en el Hill’s Pet Nutrition, en Topeka, Kansas. Hace algunos años, la Unión Británica contra la Abolición de la Vivisección publicó detalles de un experimento llevado a cabo por la compañía en la Universidad de Columbia, en el que se encerraba a conejillos de Indias en pequeños tubos de plástico y se les aplicaba una fuerte solución de sulfuro durante cuatro horas al día por espacio de tres días. Ello causaba que la piel de los animales se quebrase y sangrase.

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Ser más conscientes

Como dijo George Orwell,  “En una época de universal engaño, decir la verdad constituye un acto revolucionario”. Debemos de ser conscientes de estas manipulaciones y daños gratuítos a nuestra costa, a costa de los más débiles. Boicot, esa es la palabra que tenemos que usar cuando no solamente protestamos por lo que no está bien, sino por lo que creemos, y porque hay necesidad de justicia. Informarse, digerir la información y actuar, porque la pasividad no genera cambios. Como dijo la doctora del vídeo de más arriba: Auto-ínfórmate, sé más consciente y proactivo, haz ejercicio regularmente y come de forma saludable, porque esa debe de ser tu medicina.

 

“No pretendo saber lo que pasa por la mente de los demás, me interesa conseguir que la gente deje de oprimir a otros -ya sean “los otros” animales, mujeres, gente de otro color u otra educación o cualquiera que sea […] La vivisección no existiría si un número suficiente de personas rechazara la idea de que es aceptable utilizar animales como medios para nuestros fines. […] El problema es una sociedad que trata a los animales como propiedad” (Gary Francione, profesor de Derecho en New Jersey y fundador del Rutgers Animal Rights Law Centre)

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Cada año, millones de animales en todo el mundo son víctimas de atroces y dolorosas pruebas experimentales en los laboratorios. La gran presión de los grupos de defensa de los animales, colectivos científicos y de la propia opinión pública cada vez mejor informada, han conseguido reducirlos considerablemente en los últimos años, pero aún hay laboratorios que siguen realizándolos a pesar de existir métodos científicos que no implican el uso de animales.

Existen métodos alternativos, y con una fiabilidad muy alta Sin embargo, muchos laboratorios se resisten a utilizarlos.

Para más inri, y al contrario de lo que la mayoría de la población cree, en la actualidad, la mayoría de experimentos con animales NO se realizan con finalidades estrictamente médicas, sino militares. Por tanto son doblemente rechazables, ya que se causan daños innecesarios a los animales con la finalidad de causar la mayor cantidad de daños innecesarios a personas. Debido al estricto secreto de Estado, se conoce muy poco sobre los experimentos militares, pero lo poco que se ha podido saber revela que su finalidad es básicamente probar gases tóxicos, la capacidad de destrucción de nuevas armas, e incluso entrenar a los soldados para que estos se insensibilicen y se familiaricen con la acción de matar.

Pero entonces, ¿cuáles son los principales motivos de utilizar a los animales en laboratorios=?

1. Motivos económicos:

dado lo “barato” de la “materia prima”, por ejemplo, o bien por las becas y ayudas a la investigación, que suponen la reiteración del mismo experimento innumerables veces, torturando y matando de la misma forma para asegurarse, determinados laboratorios comerciales o universitarios, el ingreso anual de fondos.

En concepto de “investigación y desarrollo”, muchos laboratorios reciben millones en ayudas, y plantean casos y probabilidades muchas veces basados sólo en el de mayor presupuesto (el de mayor entrada de dinero en ayudas) y con finalidades prácticamente irracionales: ¿pastillas que evitan tu muerte si explota una bomba nuclear y te alcanza la radiación? Un experimento de este tipo, además, supone pagar una gran cantidad a una instalación militar por alquilar sus dependencias para radiar a los animales.

2. Estrategias comerciales:

Para robar sustancias adictivas: La empresa quiere conseguir un producto que a cause adición en el consumidor, y por ello quiere medir los índices de adicción de algunas sustancias.

Pruebas de toxicidad. La empresa quiere realizar un estudio para conocer los efectos que pueda tener su producto, para afrontar y defenderse de posibles demandas judiciales futuras de consumidores a los cuales el producto haya podido causar algún efecto negativo. De esta forma la empresa puede presentar estudios realizados previamente en los cuales alega no haber detectado efectos secundarios indeseados.

La experimentación con finalidades estrictamente médicas es un hecho que muchas personas, aunque les pese, consideran un mal necesario. La causa de este hecho se encuentra en las campañas de marketing de las poderosísimas industrias farmacéuticas, y en mantener a la población desinformada sobre las alternativas efectivas que pueden ser más fiables que la experimentación animal.

3. Motivos militares:

Como anteriormente hemos citado, se utilizan todo tipo de animales, en especial los mamíferos superiores (caballos, delfines, monos, perros, etc.) en pruebas casi siempre de agentes biológicos, y en la mayoría de las ocasiones a ciegas en cuanto a la viabilidad.

Son ensayos encaminados a obtener el mayor porcentaje de bajas con el menor riesgo propio, ya sea probando a los animales como armas ya sea probando los efectos de las armas en los animales. Recordemos cómo en la II Guerra Mundial, por ejemplo, se entrenaron perros para que buscaran su comida bajo los carros de combate, para luego soltarlos en campo abierto hacía los carros enemigos con minas adheridas a su cuerpo.

4. Motivos académicos:

En muchas ocasiones, estamos hablando de experimentos completamente descabellados, fuera de cualquier lógica, que se llevan a cabo sólo para “cubrir un expediente” dentro de un proyecto de carrera, y que son abandonados después sin más consecuencia que la muerte de los animales utilizados.

EXPERIMENTOS CLÁSICOS QUE SE HAN REALIZADO Y SE REALIZAN EN ANIMALES

A pesar de que en aplicación de la Directiva 2003/15/CE, del Parlamento Europeo y del Consejo de la UE, desde marzo de 2013 algunos de los experimentos abajo descritos no son utilizados en productos cosméticos, los incluimos como ejemplo de lo sucedido hasta ahora dentro de la UE, de lo que sigue sucediendo fuera de sus fronteras y porque pueden seguir en uso en otras áreas de experimentación.

Test Draize

Para probar, por ejemplo, un nuevo champú, son introducidos una gran cantidad de conejos en cajones que parecen cepos porque tienen un sólo agujero para el cuello, de modo que sólo les queda fuera la cabeza y sin posibilidad de esconderla, ya que el agujero es tan estrecho como el cuello del animal. Durante varios días les vierten en uno de los ojos una solución concentrada del producto en cuestión, y el ojo sano sirve como referencia. ¿Por qué se utilizan conejos? Porque estos animales no lagrimean lo suficiente como para que la lágrima limpie el ojo y elimine la sustancia. Además, para mayor seguridad, les sujetan los párpados con pinzas para que ni tan siquiera puedan parpadear al sentir el contacto de la dolorosa sustancia en un intento natural de aliviar tanta tortura.

La reacción más fuerte suele provocar la pérdida de la visión, y con anterioridad hinchazones e irritaciones. ¡El animal chilla y golpea con las patas el cajón, buscando alivio… un alivio que no llega, y muchos se parten la columna vertebral en los desesperados intentos por liberarse!

Test de la piel

Es otro tipo de experimentacion con animales de los muchos que existen. Como es imprescindible poner al descubierto la piel, le arrancan el pelo con cinta adhesiva. El animal ha sido previamente inmovilizado para impedir que se rasque o se lama la futura herida. Le aplican las sustancias irritantes con las que se esté experimentando y luego le cubren la zona con yeso adhesivo. Días después los investigadores observan la reacción del irritante. Esta prueba puede repetirse, y a veces en la misma zona del cuerpo, durante todo un año.

Experimentación con animales de sustancias peligrosas

La palabra “DL50” significa “Dosis Letal 50”. El 50% del grupo de animales utilizados en el experimento han de morir obligatoriamente, víctimas de terribles sufrimientos.

Muchas son las empresas que poseen sustancias calificadas como peligrosas, que experimentan en animales:, sustancias como hidróxido sódico, nitrato mercurioso, ioduro potásico, ácidos fórmico, tánico, sulfúrico, clorhídrico, mercurocromo, fluiresceína, resolcinol, etc. Es obligatorio que estas sustancias sean experimentadas en animales, al menos, DL50 oral en rata o DL50 cutánea en rata o conejo, o CL50 inhalatoria en rata. Es decir, los animales son sometidos a estas sustancias mediante tres procedimientos distintos: oral, cutáneo o por inhalación. El criterio Hazard Rating (HR) posee tres niveles de peligrosidad de la sustancia. Un HR indica LD50<400 mg/kg., o LC50<100ppm, o TLV<100ppm, es decir, que el material es explosivo, espontáneamente inflamable o altamente reactivo. Esto significa que les introducen por la boca, la nariz o la piel, sustancias que explotan, se encienden solas o les corroen la piel.

La mayoría de animales utilizados en laboratorios son conejos blancos, ratas y ratones y cobayas (de aquí la expresión ser un conejillo de Indias). El porqué de la utilización masiva de estos es su bajo coste. Pero no hay ninguna ventaja ni semejanza en sus organismos para qué los estudios sobre ellos aporten resultados más fiables. Lógicamente sería más caro, para laboratorios y universidades, comprar primates para cada uno de sus experimentos.

En el caso de los perros, el de laboratorio por antonomasia es el beagle, el cual ha sido predilecto para los vivisectores por ser pequeños y dóciles en su carácter. Es decir, víctimas fáciles.

Aquí hay un breve vídeo en el que se resume todo ésto:

VIVISECCIÓN

La vivisección (del latín vivus y sectĭo) es la disección de un animal cuando aún está vivo.

El daño físico y psicológico que reciben los animales en los laboratorios de experimentación, es cruel y por lo tanto moralmente injustificable. Así como sufren a causa de los crueles experimentos, los animales sufren cada día de existencia en las granjas de cría, donde muchos de ellos empiezan su vida. Dado el incremento del número de experimentos de genética que se llevan a cabo, los animales son criados con deformaciones, incluso con cáncer, hasta que entran en los procesos experimentales. El transporte y las condiciones artificiales e inadecuadas, así como el entorno del laboratorio, causan un grandísimo estrés a estos animales, ellos también pueden experimentar el miedo, el aburrimiento, la depresión y la angustia psicológica, y la totalidad del sufrimiento puede ser inmensa.

SOBRE EL CUESTIONAMIENTO DE LA VALIDEZ CIENTÍFICA DE LOS EXPERIMENTOS

A menudo quienes defienden a los demás animales cuestionan la validez científica de los experimentos a los que se ven sometidos, basándose en las diferencias genéticas existentes entre miembros de diferentes especies y el hecho de que una pequeña diferencia a nivel genético tiene consecuencias negativas a la hora de extrapolar los resultados de los miembros de una especie a los miembros de otra. Pero el problema de que se someta a otros animales no-humanos a tales experimentos no es una cuestión técnica acerca de la fiabilidad de los resultados obtenidos, sino una cuestión ética de base que no puede ser ignorada.

No podemos justificar que se utilice a un ratón en experimentos cuando no estaríamos dispuestos a hacer exactamente lo mismo con otros humanos. El mero hecho de que ese individuo (el ratón) no pertenezca a nuestra especie no justifica que infravaloremos sus intereses y lo utilicemos como un recurso más. Si, efectivamente, el criterio en que basar nuestra decisión sobre con quién experimentar ha de ser el de quién nos dará mayores beneficios con resultados más fiables, estaríamos justificando que utilicemos a otros humanos en experimentos contra su voluntad, e incluso llegaríamos a la conclusión de que tendríamos el deber de hacerlo. Después de todo, no encontraríamos problemas de traspolación de resultados entre especies, pues los sujetos con quienes experimentamos pertenecen a la misma especie que quienes se beneficiarían de sus resultados. No podemos mantener un doble rasero que, en realidad, sólo evidencia nuestra arbitrariedad: si lo que importan son los beneficios obtenidos, algunos humanos serían las víctimas de tal mentalidad.

Si la fiabilidad de resultados no es el criterio que justifique tales prácticas, no debemos emplearlo cuando las víctimas no son humanas.

«Si no fuese por la experimentación con animales no tendríamos el medicamento “…..” que ha salvado muchas vidas humanas»

Afirmar que si no fuese por la experimentación con animales de otras especies no dispondríamos del medicamento X es una afirmación muy atrevida pues no podemos asegurar que no se hubiese podido desarrollar sin utilizar animales. De hecho, se han dado multitud de avances médicos sin la utilización de otros animales y si se invirtiesen la cantidad de recursos que ahora se destinan a experimentar animal en métodos sin animales quizás dispondríamos ya de muchos otros. La historia médica muestra el retraso producido a causa de algunos experimentos con animales  de otras especis (falsos positivos y falsos negativos).

El planteamiento en que se basa la utilización de estos animales incluye una discriminación: se considera que los intereses de esos animales son menos importantes que los nuestros por el simple hecho de que no pertenecen a la especie afortunada (Homo sapiens) —curiosamente la nuestra—. A pesar de que se hayan realizado experimentos sobre humanos involuntarios en el pasado, seguramente la mayoría estaríamos de acuerdo hoy día en que no debemos utilizar a otros humanos en contra de su voluntad para beneficio de los enfermos que se salvarían con ello. Las vidas humanas salvadas han sido al coste de muchas vidas de animales de otras especies que fueron discriminadas arbitrariamente…

Si decidimos realmente basar nuestro criterio en el beneficio para el resto de humanos (desarrollo de medicamentos, vacunas, comprensión de los efectos por toxicidad, etc.) tendríamos que utilizar a otros humanos en tales experimentos en contra de su voluntad pues ello nos daría mejores resultados y un mayor avance de la medicina y de la biología… así que, ¿realmente es ese el criterio que creemos que justifica la experimentación animal?

«Los experimentos con animales son la base de la investigación en biología.. ¿acaso queréis el fin del avance científico y de la medicina?»

No. Estamos a favor de la investigación y del avance científico, pero no a cualquier precio. La búsqueda de conocimiento no es un fin que justifique cualquier acción. La ciencia ha de estar sometida a un razonamiento ético sin discriminaciones arbitrarias que evite el sometimiento de víctimas por parte de los poderosos. En el pasado se llevaron a cabo diversas investigaciones y experimentos con animales humanos no voluntarios que no respetaban, obviamente, los intereses de los afectados como por ejemplo el experimento sobre los efectos de la sífilis a largo plazo con 399 afroamericanos no voluntarios en Tuskegee desde 1932 hasta 1972 —reconocido por el propio gobierno de EEUU— o los experimentos de Josef Mengele durante la década de los cuarenta en Alemania.

cabezmon

ALTERNATIVAS SIN ANIMALES:

Los estudios comparativos de población permiten descubrir patrones en común en la afección de enfermedades o trastornos de forma que permita su prevención. Los estudios epidemiológicos han llevado a descubrir la relación entre el hábito de fumar y el cáncer y a identificar los factores de riesgo. Los estudios de población han demostrado el mecanismo de transmisión del SIDA y otras enfermedades infecciosas, indicando así cómo podían ser prevenidas. Los estudios sobre animales humanos voluntarios (en muchos casos afectados ya por alguna enfermedad ante la cual quieren ayudar a encontrar una cura que beneficie a todos) han servido para aislar las anormalidades en los cerebros de pacientes con esquizofrenia u otros desórdenes mentales. Los estudios in vitro de cultivo celular y de tejidos son utilizados para buscar sustancias, y son formas de producir y probar diversos productos farmacéuticos como vacunas, antibióticos y proteínas terapéuticas.

-Pruebas de toxicidad:

Varios métodos de probar la toxicidad de una sustancia han sido aprobados oficialmente para ser utilizados como reemplazo de los test de toxicidad con animales. Próximamente actualizaremos esta sección con más información.

-Métodos de aprendizaje sin animales:

La mayoría de facultades de medicina de EEUU —incluyendo Harvard, Stanford y Yale— han sustituido ya la utilización de animales vivos en fisiología, farmacología y entrenamiento quirúrgico por métodos de aprendizaje sin animales: desde la observación directa de cirugía sobre pacientes humanos, a los simuladores de pacientes, la utilización de cadáveres donados a tal efecto, sofisticados programas de ordenador, muñecos o modelos especiales para aprendizaje, etc.

(Fuentes: http://www.liberaong.org/nota_explotacion.php?id=5 ; http://www.igualdadanimal.org/experimentacion)

Hay profesionales trabajando ya sobre estas alternativas: aquí está el enlace a PCRM (Physicians Commitee for responsible medicine)

no a la viviseccion!