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“Desde una edad temprana he rechazado el uso de la carne y llegará el día en que hombres como yo, verán el asesinato de animales como ven el asesinato de personas” (Leonardo Da Vinci, hombre polímata del Renacimiento: pintor, escultor, arquitecto, botánico, filósofo, ingeniero, etc)

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En estas fechas, próximas a celebraciones, algunos pensarán que no es el mejor momento para cuestionar el consumo de carne. Porque es incómodo, porque es algo que, algunas personas pensarán, “pueden hacerlo más adelante” (o no), o porque piensan que tiene que ser así y punto, sin dar ninguna razón válida y racional. Puestos a pensar, permitidme convertirme un poquito en vuestro “Pepito Grillo” y recordaros que, en estas fechas, muchos animales morirán. Sí, muchos,  muchísimos. Sólo para saciar nuestro apetito de carne.

Supongo que sabéis que hay muchas personas que son veganas (es decir, que no consumen productos de origen animal) y lo hacen de forma saludable. Y es más que posible, ellas mismas estarían encantadas de explicaros cómo lo consiguen, no es difícil si uno se lo propone. Y los platos son de lo más jugoso, nada de “ensaladas” a diario.

Según Igualdad Animal, organización que lucha porque los animales sean tenidos en cuenta, explica que “El veganismo es un estilo de vida basado en el respeto hacia los animales. Considerar que los animales son individuos con intereses que merecen ser respetados tiene implicaciones prácticas como tratar de evitar que miles de ellos sufran y/o mueran cada segundo en mataderos, laboratorios, zoos, acuarios, circos, granjas peleteras, etc.”

Fue Donald Watson, fundador de la Vegan Society en Inglaterra en 1944, quien acuñó la palabra “vegan” (vegano/a en español). El objetivo principal era diferenciarse de los vegetarianos, que en realidad deberían ser llamados “ovo-lacto-vegetarianos” debido a su consumo de huevos y lácteos.

Ha habido más filósofos y pensadores que han debatido sobre el veganismo y el uso de los animales, como Peter SingerTom Regan o Gary Francione, entre otros.

También podéis echar un vistazo al blog de Óscar Horta, activista antiespecista y profesor de filosofía moral en la Universidad de Santiago de Compostela (España):

http://masalladelaespecie.wordpress.com/about/

Aquí os dejo una entrevista que le realizaron, donde él ayuda a reflexionar sobre los distintos conceptos que giran sobre el uso que damos a los animales, y sus implicaciones morales:

La Empresa Campofrío, empresa cárnica conocida por sus campañas virales no exentas de menosprecio hacia las personas que no piensan como ellos, ha sacado este año un anuncio por navidad, en el cual se nos muestra una realidad sesgada. Con su publicidad no están vendiendo su producto (carne) sino “optimismo”, como bien dice la comunicadora Paula González en su blog:

http://communicationforactivism.com/2013/12/17/los-excesos-de-campofrio/

Aunque hay personas que lo consideran necesario para crear conciencia, no voy a poner en esta entrada imágenes sobre la crueldad con la que se trata a los animales en las granjas, o vídeos sobre cómo se les maltrata o se les tortura. Tampoco voy a incluir fotos sobre la vida mísera que llevan, y la tristeza que supone nacer para, al poco tiempo de ser explotado, morir sólo porque es un bien material que tiene un precio, sin tener en cuenta que es una vida que sufre y siente como nosotros.

¿Qué voy a hacer entonces?

Propongo soluciones: Unas fiestas sanas, divertidas y sabrosas, pero sin ingredientes de origen animal. ¿Difícil? para nada.

¿Aceptáis el reto? Lo voy a poner fácil: en este enlace tenéis una recopilación de más de 1000 recetas veganas

http://biovictor.com/2013/12/18/recopilacion-mas-de-1000-recetas-veganas-crudiveganas-recetas-navidenas-vegetarianas-recetarios-veganos-recetas-veganas-en-pdf-postres-crudiveganos-estas-navidades-deja-los-animales-fuera-de-tu/

Os deseo a todos unas Felices y Compasivas Fiestas.

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“No me cabe duda de que forma parte del destino humano, en su mejoramiento gradual, dejar de comer animales.” (Henry David Thoreau,1817-1862, escritor, poeta y filósofo estadounidense)

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Si bien el comer animales está incorporado dentro de la tradición humana desde tiempos remotos, muchas voces son las que se alzan (y se han alzado a lo largo de la historia) contra un hábito al que consideran erróneo.

El hecho de no comer carne suele ser visto más que como una elección alimenticia, sino como una razón absolutamente ética. Muchas personas consideran que matar animales no es lo adecuado para satisfacer sus necesidades. Y pensar un poco más sobre estos temas nunca viene mal.

¿Es realmente saludable comer carne?

Un interesante estudio sobre la alimentación realizado en EE UU durante ocho años, reveló que quien come mucha carne tiene más probabilidades de padecer cáncer que un vegetariano. Se estudiaron los hábitos de 500.000 personas entre los 50 y 70 años de edad, entre los que se encontraban consumidores de mucha carne y otros de poca carne, con lo que se pudo observar los riesgos y las diferencias entre ellos.
Entre los que comían mucha carne, la carne roja fue la que tuvo consecuencias más trágicas, es decir, supuso un aumento de riesgo del 24 % entre sus consumidores. Esto significa una cuarta parte más de cáncer que entre los consumidores de menos carne, sobre todo cáncer intestinal, lo que en muchos casos ya era conocido por los médicos de la antigüedad (Estos habían dicho que la muerte se asentaba en el intestino). Este es un saber que se perdió con el tiempo, pero que hoy en día vuelve a confirmarse. Una alimentación errónea conduce al cáncer de intestino.
Además el 40-60 % del cáncer de páncreas e hígado está producido por un consumo desmesurado de carne, lo que es una carga excesiva para organismo. En realidad esta enfermedad no es otra cosa que un crecimiento desmedido e incontrolado de células enfermas.
¿Pero qué es lo que ocurre realmente con los animales en las granjas de cría intensiva? Allí los animales son criados para producir en el menor tiempo posible la mayor cantidad de carne. Lo que podría a su vez, una vez consumidos, crear una situación de crecimiento celular incontrolado y anormal en nuestro organismo. Cuando las grasas y proteínas de la carne nadan en el cuerpo humano, es como una contaminación de petróleo en el mar. Las células en el sistema inmunológico están totalmente paralizadas porque no pueden neutralizar estas partículas dañinas.
Además existe un gran abanico de enfermedades, de infecciones y de trastornos que son favorecidos por un consumo desmesurado de carne. Por ejemplo, la principal causa de muerte, las enfermedades cardiovasculares, la que aumenta a la par que aumenta el consumo de carne. Pero también la diabetes, el infarto del miocardio, apoplejía, perturbaciones de la circulación sanguínea, osteoporosis, artritis, artrosis, reuma, gota y obesidad entre otras. No hay que olvidar que también la sensibilidad al dolor aumenta. Con todo lo anteriormente descrito queda patente la poca saludabilidad que presenta comer carne.

“The China Study”

“The China Study” es un libro escrito por T. Colin Campbel, Jacob Gould Schurman Profesor Emérito de Bioquímica Nutricional en la Universidad de Cornell , y su hijo Thomas M. Campbell II.

Con más de 50 millones de ejemplares vendidos en el mundo entero y  de uno de los libros más vendidos de Estados Unidos acerca de la nutrición, además de una película recientemente estrenada en EEUU “Forks Over Knives” basada en los problemas alimenticios que revela El Estudio de China, este libro revolucionario, que marcará un punto de inflexión en lo referente a la salud y la alimentación. El Estudio de China es un revelador documento en el que el científico nutricionista Colin Campbell expone las conclusiones de más de dos décadas de estudio sobre los efectos que la alimentación, en especial el consumo de proteínas animales, tiene sobre la salud. Más concretamente, sobre enfermedades típicamente occidentales como la diabetes, los problemas cardiovasculares, determinados cánceres, etc. El New York Times lo llamó el Gran Prix de la Epidemiología.

El Dr. T. Colin Campbell y su hijo Thomas M. Campbell II llevaron a cabo estudios donde se compara la dieta rural en China la cual se basa principalmente en plantas contra la dieta en Estados Unidos la cual es alta en alimentos procesados y de origen animal, los resultados obtenidos se plasmaron en el libro llamado The China Study.

Los resultados obtenidos fueron:

Grasa: Los chinos consumen la mitad de la grasa que los estadounidenses.
Proteína: Los chinos consumen un tercio menos de proteína que los estadounidenses.
Carbohidratos: Los estadounidenses consumen un 30% menos de carbohidratos que la gente en China.
Fibra: Los estadounidenses consumen un 70% menos fibra que la gente, en promedio, en China.
Enfermedades del corazón (mujeres): Las mujeres estadounidenses tienen cinco veces más riesgo de morir por enfermedades del corazón que las mujeres chinas.
Enfermedades del corazón (hombres): Los hombres de mediana edad en Estados Unidos tienen un 1700% más de probabilidad de morir por enfermedad del corazón que los hombres de la misma edad en China.

Por otro lado:
· Aproximadamente el 90% de la proteína que se consume en China proviene de plantas; el 70% de la proteína que se consume en Estados Unidos proviene de animales.
· La nación con el índice más bajo de cáncer de mama en el mundo es China.
· Hay índices más bajos de enfermedades del corazón en las regiones donde se consume menos proteína de origen animal y más vegetales, fruta y granos.
· En la dieta china se incluye carne de mamíferos una o dos veces al mes, aves (incluyendo huevos) de dos a tres veces por semana y pescado cuando se puede conseguir en el mercado.
· En China se consumen muy pocos lácteos.

Aquí dejo unos enlaces para que podáis leerlo íntegramente:

“The China Study” (Completo, en inglés)

“The China Study” (Completo, en español)

Y aquí está la película basada en el libro anteriormente mencionada:  Forks over Knives (subtitulada al español)

Aquí dejo también al profesor T. colin Campbell, hablando sobre proteína animal (carne y leche)


¿Estamos a tiempo de cambiar nuestros hábitos? Por supuesto que sí. Una transición hacia un estilo de vida vegetariano-vegano es más que recomendable y posible. En un futuro tu cuerpo (y el de los animales que no han tenido que morir para alimentarte) te lo agradecerán.

“Admito haber usado pantalones de cuero y antílope por un tiempo, pero uno nunca se siente limpio así, y es degenerado usar pieles animales… Así que regresé a los blue jeans luego de mi período de degeneración.” Andy Warhol (artista)

“Si no usarías a tu perro para vestirte, por favor no uses pieles.” Charlize Theron (actriz)

“Esto no se trata de nosotros y nuestro sufrimiento, se trata de la matanza de miles y miles de millones de animales cada año, y la violencia enorme que eso requiere, y las consecuencias que eso tiene también para los derechos humanos tanto como para los derechos animales, porque la agricultura animal, la explotación animal en general, no es distinta de la explotación humana, es todo el mismo lío, y tenemos que verlo, debemos entender las conexiones. Necesitamos ver que no se trata de nosotros, se trata de ellos” Gary L. Francione (profesor de derecho y especialista en derechos animales)

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Cada año, y sólo en España, 20 millones de animales son capturados con trampas y 40 millones son criados en granjas por su piel, según las asociaciones que luchan por los derechos de los animales. Vidas arrebatadas por un lujo innecesario. Algo totalmente inadmisible en la actualidad ya que podemos vivir perfectamente sin utilizar piel de animales.

10 Razones para no comprar prendas de piel:

1.- Millones de animales son matados anualmente: la industria peletera causa la muerte en el mundo a más de 140 millones de animales silvestres. 40 millones de estos animales son criados y matados en granjas y los 20 millones restantes son cazados utilizando trampas no selectivas que a su vez producen la muerte de otros 80 millones de animales no útiles para la peleterí­a. Cada prenda elaborada con piel de animales silvestres esconde la muerte innecesaria de muchos animales, y las personas que compran o utilizan las mismas deben asumir su responsabilidad por dichas muertes.

2.- Extinción de especies: la captura y muerte de animales salvajes con fines peleteros ha llevado durante los últimos siglos a la extinción a diversas especies, como por ejemplo, al visón del mar y al zorro de las Malvinas, mientras que a otras muchas las ha puesto al borde de la desaparición. Algunas de estas especies son: castor, ocelote, pantera nebulosa, nutria marina, tigre, jaguar, koala, o chinchilla salvaje. En la actualidad todaví­a se matan animales silvestres en libertad pertenecientes a especies que se encuentran muy amenazadas. En España, la caza de animales por su piel supuso la extinción de la garduña de Ibiza y ha puesto, junto con otras causas, a múltiples especies al borde de la extinción. La nutria ha sido perseguida por su piel hasta la década de los sesenta, en que empezó a escasear tanto que dejó de ser rentable. El oso pardo sigue siendo hoy en dí­a cazado furtivamente, entre otras causas, por su piel.

Otro ejemplo es el lince ibérico. A principios de siglo más de 300 pieles de lince llegaban cada año a las peleterí­as de Madrid, procedentes de los montes del Guadarrama, El Pardo y la Cuenca del Alberche. En 1937 aún se comercializaban anualmente en el mercado nacional unas 500 pieles de lince. En la actualidad la población de esta especie no alcanza los 800 ejemplares y se encuentra al borde de la extinción. La utilización de pieles de animales silvestres ha sido y sigue siendo una de las principales causas de extinción de especies.

3.- Sufrimiento innecesario: La peleterí­a no es sólo sinónimo de muerte, también lo es de sufrimiento. Los métodos utilizados para matar a los animales son estremecedores. En el caso de animales en libertad, su muerte se produce especialmente mediante la utilización de trampas, tales como cepos. Estos métodos no causan la muerte del animal de forma rápida, sino que alargan el sufrimiento. La muerte termina produciéndose tras largo tiempo de agoní­a.
En el caso de las granjas, la crueldad se inicia desde el momento en que se obliga a vivir a los animales en reducidas cajas junto a cientos de congéneres, con grandes niveles de estrés psicológico. Las granjas no tienen en cuenta sus necesidades psicológicas y etológicas, causando en los animales movimientos anormales, apatí­a y automutilación, incumpliendo la Convención Europea para la protección de los animales de granja. Los métodos utilizados para matar estos animales van desde el gaseado con monóxido o dióxido de carbono, la dislocación del cuello, la inyección de pentabarbital sódico y la electrocución, hasta el desangrado. La auténtica belleza no se puede lograr mediante el sufrimiento, y la crueldad nunca puede ser elegante.

4.- Manipulación genética: la manipulación genética es una constante en las granjas. Se realiza una crí­a selectiva basada en características tales como la calidad y el color de la piel, o en el éxito reproductor. Por ello, los visones de granja son más grandes y tienen mayor í­ndice de reproducción que los ejemplares libres de su propia especie, aumentando así­ la producción de las granjas. El resultado es un animal que poco o nada tiene ya que ver con sus caracterí­sticas naturales, con lo cual, cuando se produce la fuga de animales de granja, éstos pueden producir alteraciones genéticas en las poblaciones silvestres.

5.- Intento de domesticación: la crí­a en granjas de animales silvestres como los visones o los zorros se realiza como si éstos fuesen animales domésticos. Los animales domésticos lo son debido a un proceso de domesticación que duró miles de años. Por ejemplo, llevamos unos 12.000 años conviviendo con los perros, 7.000 con los cerdos y 4.000 con las gallinas. Dado que las granjas europeas más antiguas de visón datan de 1920, estos animales han estado en cautividad menos de 75 años y no se les puede considerar en ningún caso animales domésticos. Son animales silvestres encerrados en jaulas. Además, la domesticación de cualquier animal supone la desaparición de la forma de vida y comportamiento de una especie. Este proceso hace que pierda su capacidad de sobrevivir por sus propios medios, pasando a depender del hombre. La domesticación de especies silvestres supone su “extinción”, y ello debido únicamente al uso de sus pieles.

6.- Introducción de especies exóticas: una de las consecuencias menos conocidas, pero más impactantes para el medio ambiente, de la proliferación de las granjas peleteras, es la introducción que suelen conllevar de especies no autóctonas en el medio natural. En diversas partes del mundo los animales que se escapan de dichas granjas vienen produciendo la ruptura del equilibrio ecológico. Más de 30 millones de visones son criados cada año en las granjas, por ello, el visón americano es una de las especies procedente de las granjas de las que más casos de fugas se conoce. El visón americano fue traido a las granjas europeas en 1926. A España llegaron en 1958, instalándose inicialmente en granjas del centro peninsular y Galicia. Las fugas de visones de dichas granjas vienen repitiéndose desde entonces, existiendo en la actualidad poblaciones en libertad de visón americano, al menos, de Galicia, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Madrid, Navarra, Aragón y Cataluña.
Entre las muchas consecuencias que tiene la introducción de esta especie, cabe destacar la amenaza que supone para el visón europeo, ya que el americano es más grande y compite directamente con el europeo tanto por el alimento como por el espacio. Por ello, el Consejo de Europa ha recomendado la prohibición de las granjas de visón americano en zonas que cuentan con poblaciones de visón europeo. Estas introducciones también conllevan graves peligros ante la posibilidad de que introduzcan enfermedades o parásitos provenientes de las granjas y no existentes en el medio natural. Las consecuencias catastróficas que tiene para el equilibrio ecológico la introducción de especies no autóctonas, justifica por si sola la prohibición de las granjas peleteras.

7.- Derroche de recursos: la muerte anual de 140 millones de animales silvestres para la confección de innecesarios productos de lujo representa un evidente derroche de nuestro recurso fauní­stico. Pero, además, la existencia de las granjas peleteras supone también un derroche energético y de alimentos. Se necesitan 3,3 toneladas de alimento (harina de pescado, proteí­nas vegetales, cereales, etc.) para confeccionar un abrigo de visón, y 1 tonelada para un abrigo de zorro. Si estas cantidades se multiplican por los 30 millones de visones que cada año producen las granjas, resulta que anualmente se usan 1.650.000 toneladas de alimento. Se comprende porqué los bancos de arenque de los paí­ses del norte se están agotando, ya que la mitad de los arenques que se capturan en estos paí­ses se utilizan para las granjas peleteras. Nuestros escasos recursos naturales no deben ser derrochados en ningún caso, pero menos aún para satisfacer la vanidad de ciertas personas.

8.- Producción de residuos: la crí­a de animales en granjas generan ingentes cantidades de residuos orgánicos de los lechos de estabulación, de los alimentos y de los cadáveres despellejados, que favorecen y desarrollan la proliferación de ratas y microorganismos patógenos, y la eutrofización de las aguas. Además, en los procesos de curtición de las pieles se emplean metales pesados que se vierten en las aguas industriales, envenenando los ecosistemas acuáticos.

9.- Lujo innecesario: El frío es siempre una excusa para utilizar las pieles de los animales. Ya sea en países nórdicos como mediterráneos o latinos, éstas prendas son innecesarias, pues más que abrigar del frío lo que hacen es demostrar una posición social y económica, fruto de una moda basada en la ostentación. No es justificable, por lo tanto, usar pieles en ninguna latitud. Tras una caí­da generalizada en la venta de pieles, se viene intentando imponer las pieles como una moda consumista más, realizando todo tipo de “conversiones” de las prendas (hoy ya no se usa tanto el abrigo largo de pieles sino las aplicaciones y decorados con ellas), una amplia gama de ofertas y pagos a plazos. El hombre vistió con pieles en la antiguedad, pero ya no somos caverní­colas.

10.- Existencia de prendas alternativas: las razones expuestas justifican sobradamente no comprar ni utilizar productos elaborados con pieles pero existen, además, suficientes materiales alternativos, tanto para luchar contra el frí­o como para embellecer el cuerpo. En el mercado existen suficientes prendas de abrigo de origen sintético como para desterrar totalmente la utilización de pieles de animales silvestres.

(fuente: http://www.animanaturalis.org/564)

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Aquí dejo dos vídeos referentes al tema de la piel. He optado por no ponerlos de una cruda violencia, como circulan muchos por la red.

El primero forma parta de una campaña promocional de PETA en contra de los abrigos de pieles:

En este segundo vídeo se informa de la cantidad de animales que son necesarios para elaborar un sólo abrigo:

Y entonces te preguntarás: Si voy a comprar unas botas, una chaqueta o un bolso, por ejemplo, ¿como puedo discernir la auténtica piel de la sintética? porque actualmente las imitaciones de piel son tan buenas que a veces quedan dudas…

Existen cuatro formas básicas de “testear” la piel para saber si es natural o artificial:
Ponderarla al tacto: Para ello, tenemos que tomar la piel y hacerla un rollito entre los dedos pulgar e índice. Con esta prueba, la piel natural se siente lisa y suave, y se desliza entre los dedos sin resistencia. Cuando la piel es artificial, se siente gruesa y tiesa.

Ponderarla con la vista: Tomar un trozo de la piel y soplarla para que los pelos se dividan. Cuando la piel es natural, tiene varias capas de pelos más finos que forman una base densa que sostiene a los pelos más largos (los que sobresalen hacia fuera). Además la base es de cuero (piel, epidermis) natural. Cuando la piel es falsa, su estructura es más simple por lo que todos los pelos son de un largo y color similares.

Pincharla con un alfiler: Tomar un alfiler y hundirlo hasta la base de la piel: cuando la piel es natural el cuero se resiste a ser agujereado y es difícil de traspasar. Cuando la piel es artificial el alfiler pasa fácilmente hacia el otro lado.

Quemar algunos pelos: Tomar delicadamente algunos pelos de la piel y ponerlos en una llama de mechero. Si la piel es natural, se chamuscará y despedirá un olor similar al de pelo humano quemado. Si la piel es artificial, se derretirá y olerá como plástico quemado. Además formará pequeñas bolitas que se sienten duras al tacto.

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Como consumidores, en nuestra manos está el continuar consumiendo y comprando irracionalmente, o actuar de forma compasiva y pensando en lo que hay detrás de cada producto manufacturado. En este sentido, tras las pieles solamente se esconde el horror, tortura, vida  inaceptable, indefensión y una horrible muerte.

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“El ganado es uno de los principales responsables de los graves problemas medioambientales de hoy en día. Se requiere una acción urgente para hacer frente a esta situación”, asegura Henning Steinfeld, Jefe de la Subdirección de Información Ganadera y de Análisis y Política del Sector de la FAO, y uno de los autores del estudio “La larga sombra del ganado-aspectos medioambientales y alternativas” (FAO, 2006)

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Para más información, dejo aquí el enlace donde se puede descargar el informe completo de la FAO (Food and Agriculture Organization) “La larga sombra del ganado”:

http://www.fao.org/docrep/011/a0701s/a0701s00.htm

Algo tan necesario y cotidiano como alimentarse con unos determinados alimentos tiene unas consecuencias. En este caso, pongo el ejemplo de la carne: la ganadería. ¿Qué se esconde tras ese trozo de carne envuelto en una bandeja de plástico? ¿Qué proceso siguió hasta llegar ahí? ¿Quién fue su propietario? ¿De qué se alimentó? ¿Cómo y dónde vivió? ¿Qué recursos se necesitaron?

En esta entrada voy a atenerme únicamente al tema medioambiental, es decir, a lo publicado en el informe anteriormente citado:

-Tierra:

En él se explica que la ganadería ocupa el 30 % de la superficie del planeta, y también un 33 % de la superficie cultivable. Es de sobra conocido el problema de la deforestación, sobre todo en Sudamérica, donde el 70  % de los bosques que han desaparecido se han destinado a pastizales, los cuales degradan la tierra.

-Agua:

El ganado contamina 10 veces más el agua que el hombre. El resultado de esta contaminación es debido a los desechos animales, antibióticos y hormonas suministrados, productos químicos para teñir las pieles, fertilizantes y pesticidas usados para fumigar los cultivos de forraje. Hay que añadir que este sector genera casi 2/3 partes del amoníaco que contribuye a la lluvia ácida y la acidificación de ecosistemas.

-Biodiversidad:

El ganado supone el 20 % del total de biomasa terrestre, y el espacio que ocupa hoy día, era el espacio que usaban las otras especies silvestres.

-Emisiones a la atmósfera:

El sector ganadero es el responsable del 9% del CO2 procedente de las actividades humanas, pero produce un porcentaje mucho más elevado de los gases de efecto invernadero más perjudiciales. La mayor parte de este gas proviene del estiércol. También es responsable del 37 %  del metano producido y el 64 % del amoníaco (que contribuye a la “lluvia ácida”)

A continuación os dejo una lista sobre qué es lo que más produce CO2:

http://www.co2list.org/files/carbon.htm

Este documental, llamado “Meat the truth” (subtitulado al español) fue elaborado por el “Partij voor de Dieren” (partido de los animales holandés) de la Fundación Nicolaas G. Pierson (NGPF), habla de las verdades de la carne, lo que anteriormente citábamos:

¿Y qué podemos hacer nosotros?

Podemos intentar disminuir nuestro consumo de carne, o ser vegetarianos. Si realmente entendemos el alcance de esta cuestión, podemos tomar parte activa en nuestra firme decisión de no querer contribuir en lo que no es correcto.